Clasificación y Tipos de Haciendas Mexicanas

Muchas aún hoy en día conservan su esplendor, aunque otras, ahora son ruinas cuyo apogeo quedo sepultado por el implacable paso del tiempo, el descuido y la depredación humana.

Cabe Señalar que Gran parte de todos los Tesoros Ocultos que nosotros buscamos, fueron provenientes precisamente de tantísimos ricos hacendados que en su tiempo fueron los hombres Más ricos del Mundo. Que dejaron gran parte de sus riquezas Ocultas hasta el día de Hoy, a la espera de algún afortunado, que podrías ser TÚ apreciable amig@. ;)

1. HACIENDAS DE BENEFICIO

La minería fue, durante muchos años, el motor económico de todas las actividades en México y España. La cantidad de oro y plata que salió de las minas del país fue tan abundante que financió proyectos bélicos y escandalosas fortunas dentro y fuera de la Nueva España. Haciendas mineras en el país quedan muy pocas, sobre todo si se buscan las construccio}nes que convirtieron a México en uno de los principales productores de plata de todo el mundo. 

 

2.HACIENDAS AZUCARERA

 Las primeras haciendas que alcanzaron notables niveles de producción en el país fueron las haciendas azucareras. Estas propiedades fueron impulsadas por conquistadores como Hernán Cortés, quien en su extensa propiedad, el Marquesado del Valle de Oaxaca, promovió la edificación de trapiches o molinos de azúcar. Con el tiempo, las haciendas azucareras se convirtieron en las propiedades más importantes y poderosas de todo el país. Una historia de agravios, despojos y miseria provocó su destrucción, y hoy apenas quedan unos cuantos edificios que hablan de la riqueza que llegaron a acumular.

 

3.HACIENDAS HENEQUENERAS

Yucatán vivió durante más de 200 años del tributo indígena. Sólo hasta finales del siglo XVIII los ricos comerciantes de la entidad comenzaron a dedicarse a la producción del henequén. Hacia fines del siglo XIX, un invento en Estados Unidos transformó toda la producción en la entidad, ya que las engavilladoras empezaron a demandar miles de toneladas de la fibra. Entonces Yucatán sufrió un cambio radical, dando lugar al nacimiento de un pequeño grupo, la llamada Casta Divina, que concentró tierras, poder, dinero, y fue dueño de miles de vidas en toda la entidad.

 

4. HACIENDAS GANADERAS

El ganado era prácticamente inexistente en tierras americanas. Sólo se tenían perros para cebar, guajolotes y algunos animales silvestres que se consumían en abundancia en el norte del país. Los españoles trajeron caballos, cerdos, mulas, borregos, cabras, toros y bueyes. Su impacto fue determinante en todo el país, y en unos cuantos años dio origen a decenas de haciendas ganaderas por el centro y norte de México. 

 

5.HACIENDAS PULQUERAS

En el centro de México, particularmente en los llamados llanos de Apam, crece desde tiempos ancestrales el maguey pulquero. En estas regiones, donde no hay otra cosa, los antiguos mexicanos aprovecharon totalmente esta planta: de sus puntas sacaron agujas, las pencas sirvieron para fabricar telas y su rico aguamiel fue transformado en pulque. Hacia finales del siglo XVIII, los comerciantes de Hidalgo descubrieron el abundante consumo de la bebida y propiciaron el crecimiento de su mercado. Cien años después llegaron a ser tan ricos que el político mexicano José Vasconcelos los bautizó como la aristocracia pulquera.

 

6.HACIENDAS VITIVINÍCOLAS

El vino se fabricó en México desde que los religiosos, en su intento evangelizador, introdujeron el cultivo de la vid y la producción del fermento. Las más grandes haciendas vitivinícolas del país surgieron en Santa María de las Parras, en Coahuila, hace más de 400 años. Los marqueses de Aguayo, propietarios de El Rosario y otras tantas haciendas, fueron los más grandes latifundistas de América, y sus vinos, los primeros que se produjeron en México. San Lorenzo y El Rosario fueron a partir del siglo XIX propiedad de Evaristo Madero, abuelo de Francisco I. Madero, por lo que mucho de nuestra historia reciente tiene sus raíces entre las vides que crecen en el desierto.

 

7.HACIENDAS CAFETALERAS

En el Soconusco, al sur de Chiapas, el último territorio en anexarse a la República Mexicana, hubo más de trescientas fincas cafetaleras en los tiempos del auge del café, a principios de siglo. El gobierno de Porfirio Díaz promovió la venta de terrenos, por lo cual llegaron al territorio sur de Chiapas alemanes, franceses, españoles, suizos y mexicanos de otras partes del país para dedicarse al cultivo del café. Entre la sierra sinuosa, bajo la niebla y la intensa lluvia, entre el prodigio vegetal, algunas fincas aún exhalan su historia y continúan activas.

 

8.HACIENDAS TEQUILERAS

El agave azul o tequilana Weber sólo crece en algunos estados del occidente de México. En Amatitán, Arenal y Tequila, en Jalisco, a los pies del volcán Tequila, surgieron las primeras haciendas tequileras, muchas de las cuales subsisten, pues se han legado de generación en generación. Ejemplo de esto es la hacienda de Santo Tomás, que del antiguo beneficiado de metal mudó a la producción del destilado de agave; la hacienda de Don José del Refugio, hoy fábrica de Herradura; la Quinta del Retiro, hoy Sauza; la Rojeña, que fundara la familia Cuervo en 1795, y La Providencia, una hacienda porfiriana hoy en abandono.

 

9. HACIENDAS CEREALERAS

La agricultura fue el motor de la economía del país a lo largo de varios siglos. Al amparo de su rica producción empezaron surgir haciendas en estados como Puebla y Guanajuato. Al principio, fueron modestas empresas. Pero, al igual que ocurrió con todas las haciendas del país, al llegar la industrialización acapararon tierras, mejoraron su producción y terminaron por convertirse en grandes centros económicos.

 

10. HACIENDAS TROPICALES

Veracruz ha sido, a lo largo de su existencia, un importante centro de intercambio económico. Por sus variadas y extensas regiones también ha sido un relevante centro de producción agrícola. En la región de Perote se presume que se levantó la primera hacienda del país y, aunque no hay datos que confirmen esta hipótesis, lo cierto es que aún quedan vestigios de importantes construcciones de los siglos XVI y XVII. Más allá de esta información, en Veracruz existieron notables haciendas cafetaleras, cacaoteras y tropicales, como todavía podemos ver en las regiones de Xalapa, Coatepec y el Valle de la Concha. Aunado a las de los estados de Tabasco y Chiapas, donde la producción de frutas como plátano, piña, naranjas y muchas otras enriquecieron a los hacendados de esta región tropical.

 

11. HACIENDAS DE LOS JESUITAS

La orden de la Compañía de Jesús fue, durante el siglo XVIII, uno de los grupos religiosos más poderosos de la Nueva España. Sus propiedades se contaban por decenas y llegaron a ser tan grandes que ocuparon casi toda la región de los actuales estados de México, Hidalgo y Guerrero. Su función era muy sencilla: contribuir con recursos económicos al financiamiento de las misiones, a la evangelización y al funcionamiento de los múltiples colegios que tenían por todo el país.

 

12. HACIENDAS DE LA CIUDAD DE MÉXICO

Durante los siglos XVII, XVIII y buena parte del XIX, a excepción del Centro Histórico, en lo que hoy conocemos como la ciudad de México, se levantaban alrededor de cincuenta haciendas y un número similar de ranchos dedicados a diversos rubros de la actividad agrícola y ganadera. Aunque no sabemos con exactitud la ubicación y los límites de muchas de estas haciendas y las de los ranchos pertenecientes a ellas, sus nombres han perdurado y sirven hoy día para identificar infinidad de calles y colonias de la ciudad. Fuera de la ciudad, no había rincón del territorio actual del Distrito Federal que no perteneciera a las haciendas. Más todavía, muchas de las fincas se extendían largamente en lo que hoy son los estados circunvecinos.

Hoy, de las haciendas de la ciudad de México no quedan sino pálidos reflejos en unos cuantos cascos que, recuperados y remodelados, se destinan a usos jamás soñados por los viejos hacendados. Permanecen, sin embargo, los nombres de calles y colonias, como La Condesa, Narvarte, Clavería, Santa Julia, Coapa, Anzures y Nápoles; es lo único que parece quedar de las antiguas haciendas, que alguna vez dominaron todo el horizonte de esta ciudad.

 

Modificado por última vez en Miércoles, 23 Septiembre 2015 22:58
Manuel Rangel Vigueras

Decidí vivir mi libertad, a través de la inquebrantable determinación por la Aventura, la Exploración y la Búsqueda de Tesoros.

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