Los Arrieros en México

En la mayoría de los lugares que he visitado siempre hay Historias que refieren a historias de tesoros enterrados por arrieros a la orilla del camino.
La verdad es que así es,...

Muchos de los tesoros encontrados por casualidad son aquellos donde se construyen nuevas carreteras donde antes sólo había Caminos de arrieros.

Encontré este articulo que les comparto para conocer un poco mas de estos personajes que en su trajinar a lo largo de los siglos colaboraron dejando regadas a su paso una gran cantidad de monedas y entierros que algunos de nosotros tenemos la posibilidad de Encontrar.

Auge y Ocaso de la Arrieria en México

Las recuas de los arrieros fueron durante cuatro siglos el principal medio de transporte y de comercio en amplias regiones del país.
Tras la caída de Tenochtitlan, en 1521, empezó a estructurarse en México el sistema de la arriería, que alcanzó su mayor auge en la primera mitad del siglo XIX, para luego entrar en decadencia con la llegada de los primeros ferrocarriles y de los vehículos de motor. Sin embargo, en regiones incomunicadas del país la arriería aún se practicaba hace apenas medio siglo.

La interjección ¡arre!, que se emplea para avivar el paso de las bestias, dio origen al vocablo arria, antiguo sinónimo de recua y atajo, que significa conjunto de animales destinados al transporte de mercancías. De arria se derivó la palabra arriería, que es el oficio del arriero o del hombre que trabaja con bestias de carga.

 

La llegada de caballos, mulas y asnos al Nuevo Continente

Cuando los conquistadores españoles llegaron a estas tierras trajeron caballos, mulas y asnos, desconocidos hasta entonces por los indígenas, quienes una vez repuestos del temor que inicialmente les causaron estos animales, se aficionaron tanto a ellos que muy pronto, a partir de la segunda mitad del siglo XVI, se incorporaron de lleno al sistema de la arriería.


A los indígenas les favoreció sobremanera esta nueva actividad, pues mientras más se desarrollaba, menos se les utilizaba a ellos como tamemes o cargadores, único medio de transporte conocido en la época prehispánica.

 

Sebastián de Aparicio, primer constructor de caminos en México

Sebastián de Aparicio construyó en 1536 la primera carreta que transitó por las calzadas indígenas de la antigua Tenochtitlan. Unció troncos de mulas a ese vehículo y comenzó a salir de la ciudad, convirtiéndose en el primer constructor de caminos foráneos; muchos de éstos, sobre las mismas rutas seguidas por los indígenas cientos o miles de años antes.

Este visionario gallego unió a México con Puebla, Jalapa y Veracruz, y luego abrió la ruta a Zacatecas. Otro camino muy importante fue el de México-Acapulco, debido al cuantioso comercio que suscitaban las naos de Manila. Por todos estos caminos empezaron a trajinar las recuas de los arrieros.

Para el siglo XVII la arriería no sólo estaba extendida por toda la Nueva España, sino que para amplios sectores de la población constituía la única forma de vida.

 

Auge de la arriería mexicana en el siglo XIX

Durante su estancia en México, a principios del siglo XIX, Humboldt observó que sobre la Mesa Central se utilizaban coches de cuatro ruedas, en todas direcciones, pero que a causa del mal estado de los caminos se prefería el uso de acémilas.

Sobre la base de 200.000 mulas que trajinaban en la Ciudad de México en 1807, más igual número que se empleaba en el interior y en las costas, José María Quiroz dedujo que "se elevaba por encima de seis millones de pesos el producto anual de este recomendable ramo".

Cuando la "fiebre del oro" desplazó hacia la Costa del Pacífico a millares de norteamericanos, se estableció un puente marítimo entre el Puerto de San Francisco, en Estados Unidos, y el de Manzanillo, en México, de suerte que por este último llegaban las mercaderías que eran conducidas a Guadalajara por el Camino Real de Colima, uno de los más importantes de la arriería en el Occidente de México.

 

Alto poder productivo de la arriería en México

Hacia la segunda mitad del Siglo XIX, según la "Enciclopedia de México", se calculó que había en el país 4.670 arrieros y 1.325 carreteros, cuando la población económicamente activa apenas pasaba de tres millones. La arriería se convirtió en uno de los ramos más productivos, llegando a constituir el 10% del valor de toda la industria nacional.

Los arrieros representaban una clase social intermedia entre la peonada y los hacendados, lo cual motivó su destacada participación en los tres grandes movimientos armados del país: Independencia y Reforma, en el Siglo XIX, y Revolución en la segunda década del XX.

 

Los pobres arriaban burros; los ricos, mulas

Hubo dos clases de arrieros: los que trabajaban con burros, que eran los más pobres, y los de mulas, que poseían mayores recursos. Ambas especies de animales, aunque emparentadas, son de naturaleza distinta: los asnos, sufridos, sobrios y trabajadores; las mulas, un puño de mañas, aunque con mayor capacidad de carga.

Los arrieros, amos de los caminos de México durante cuatro siglos, fueron también los mejores conocedores de las bestias de carga, ya que además de trabajar con ellas su vida entera, las alimentaban, curaban y cuidaban con el mayor esmero por ser su principal fuente de subsistencia.

 

El ferrocarril y el automóvil ponen fin al sistema arriero en México

La arriería en el Centro del país entró en decadencia al desarrollarse la red ferrocarrilera, de 670 kilómetros que existían en 1876, a 12.544 kilómetros 20 años después. Luego llegaron los automóviles y se inició la construcción de la red de carreteras pavimentadas, generalmente sobre los mismos caminos de los arrieros.

Estas Escenas siempre nos recuerdan el lado Romántico
De la Búsqueda de Tesoros,... ;)

Modificado por última vez en Martes, 08 Septiembre 2015 22:30
Manuel Rangel Vigueras

Decidí vivir mi libertad, a través de la inquebrantable determinación por la Aventura, la Exploración y la Búsqueda de Tesoros.

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